ANTES DE COMENZAR EL TRATAMIENTO
Idealmente 2 a 4 semanas antes.
Permite tratar infecciones, caries o problemas periodontales que
pueden complicarse durante la terapia oncológica.
La cirugía es uno de los tratamientos más frecuentes para el cáncer de mama, su objetivo principal es retirar el tumor y, cuando corresponde, evaluar algunos ganglios linfáticos.
Existen diferentes tipos de cirugía y no todas las mujeres necesitan una mastectomía.
Cirugía conservadora o cuadrantectomía
En esta cirugía se retira el tumor junto con una parte del tejido sano que lo rodea, conservando la mayor parte de la mama.
Después de una cirugía conservadora, muchas mujeres necesitan radioterapia, aunque esto dependerá de cada caso.
Mastectomía
En la mastectomía se retira la mama.
Existen diferentes tipos de mastectomía y, dependiendo de las características del cáncer y de cada mujer, puede ser posible conservar parte de la piel o incluso el complejo pezón-areola.
También puede realizarse una reconstrucción mamaria en el mismo momento de la cirugía o posteriormente.
¿Y los ganglios?
Durante la cirugía también puede ser necesario estudiar los ganglios linfáticos de la axila.
En algunas mujeres se realiza una biopsia de ganglio centinela, en la que se identifican y analizan uno o algunos de los primeros ganglios hacia donde podría extenderse el cáncer.
En determinadas situaciones puede ser necesario retirar un mayor número de ganglios, procedimiento conocido como disección o vaciamiento axilar.
No todas las mujeres necesitan el mismo procedimiento, recuerda que cada caso es diferente.
¿Cómo deciden qué cirugía necesito?
La decisión depende de varios factores, entre ellos el tamaño y ubicación del tumor, las características de la mama, si existen una o varias zonas afectadas, los tratamientos que hayas recibido previamente y otros aspectos particulares de tu caso.
Una mastectomía no significa automáticamente que tu cáncer sea más grave, y conservar la mama tampoco significa que estés recibiendo un tratamiento menos completo.
Pregunta a tu cirujano oncólogo cuáles son tus opciones y por qué recomienda una de ellas.

La quimioterapia utiliza medicamentos que circulan por el organismo para destruir células cancerosas o impedir que continúen creciendo.
No todas las mujeres con cáncer de mama necesitan quimioterapia.
Si te la indicaron, el tipo de medicamentos, las dosis, el número de ciclos y el orden en que la recibirás dependerán de las características de tu cáncer y del objetivo del tratamiento.
Quimioterapia neoadyuvante
Es la quimioterapia que se administra antes de la cirugía.
Puede utilizarse para reducir el tamaño del tumor, facilitar la cirugía y observar cómo responde el cáncer al tratamiento.
Recibir quimioterapia antes de operarte no significa necesariamente que tu enfermedad sea más avanzada, en algunos tipos de cáncer de mama forma parte de la estrategia habitual de tratamiento.
Quimioterapia adyuvante
Es la quimioterapia que se administra después de la cirugía.
Su objetivo es tratar posibles células cancerosas que pudieran permanecer en el organismo y disminuir el riesgo de que la enfermedad regrese.
¿Qué significa un esquema de quimioterapia?
Probablemente escucharás a tu oncólogo hablar de un esquema o protocolo de quimioterapia.
Simplemente se refiere a la combinación de medicamentos que recibirás, las dosis, cada cuánto tiempo se administrarán y cuántos ciclos están planeados.
Existen diferentes medicamentos y combinaciones para tratar el cáncer de mama, por eso la quimioterapia de otra mujer puede ser completamente diferente a la tuya.
No compares el número de sesiones, el color del medicamento o los efectos secundarios para intentar saber quién tiene un cáncer “más fuerte” o “más avanzado”.
¿Qué es un ciclo?
La quimioterapia suele administrarse en ciclos.
Un ciclo incluye el día o los días en que recibes el medicamento y un periodo de descanso antes de la siguiente aplicación, este tiempo permite que tu cuerpo se recupere.
Dependiendo del esquema, puedes recibir tratamiento cada semana, cada dos, tres semanas o con otra frecuencia.
Tu oncólogo te explicará cómo será tu calendario.


La radioterapia utiliza radiación dirigida a una zona específica para destruir células cancerosas que pudieran permanecer después de otros tratamientos.
Durante el tratamiento pueden aparecer cansancio y cambios en la piel de la zona irradiada, como enrojecimiento, sensibilidad o irritación.
Tu equipo de radioterapia te indicará cómo cuidar la piel y qué productos puedes utilizar. No apliques remedios, cremas o productos caseros sobre la zona sin preguntar primero.

Algunos cánceres de mama utilizan hormonas como el estrógeno para crecer.
Cuando el tumor tiene receptores hormonales positivos, pueden utilizarse medicamentos para bloquear el efecto de esas hormonas o disminuir su producción.
Entre ellos se encuentran medicamentos como tamoxifeno y algunos inhibidores de aromatasa.
Pueden producir efectos secundarios, si alguno afecta significativamente tu calidad de vida, coméntalo con tu oncólogo.

Algunos tumores tienen características específicas que pueden tratarse con medicamentos diseñados para actuar sobre determinados blancos de las células cancerosas.
Un ejemplo son algunos tratamientos utilizados en cáncer de mama HER2 positivo.
Si tu oncólogo te propone una terapia dirigida, pregunta qué característica de tu tumor están tratando y cuál es el objetivo del medicamento.

La inmunoterapia ayuda al sistema inmunitario a reconocer y atacar las células cancerosas.
No se utiliza para todos los cánceres de mama, puede formar parte del tratamiento en determinados casos, según las características del tumor y la situación de cada persona.

Los medicamentos actuales son muy efectivos, tómalos como te los indicaron, no solo “si te sientes mal”.

La fatiga es el efecto más común y más subestimado, es que no es “estar cansada”: es un agotamiento que no se quita durmiendo. Ayuda tener movimiento suave y regular, eso la reduce más que el reposo absoluto.

Hormigueo o adormecimiento en manos y pies.
Repórtala desde la primera señal, detectarla temprano permite
ajustar dosis antes de que avance.

Resequedad, sensibilidad al sol, uñas frágiles o quebradizas.
Hidrata con una buena crema, usa protector solar todos los días (incluso bajo techo si hay luz de ventana) y evita esmaltes con acetona fuerte mientras dure el tratamiento.
Tenemos una sección completa dedicada solo a este tema

Muchas personas continúan trabajando durante parte o todo su tratamiento, otras necesitan reducir horarios, trabajar desde casa o solicitar una incapacidad temporal.
Dependerá del tratamiento que recibas, sus efectos secundarios y el tipo de trabajo que realizas. No existe una regla que funcione para todas.
Si cotizas en seguridad social (IMSS o ISSSTE), tienes derecho a incapacidad por enfermedad general durante el tratamiento. Pídela desde el inicio y guarda todos los folios en tu carpeta. No estás obligada a dar detalles médicos a tu empleador, evalúa qué necesitas comunicar para gestionar permisos, y hazlo por escrito.

En muchas personas, mantenerse físicamente activa durante el tratamiento puede ser posible y beneficioso, pero la intensidad debe adaptarse a cómo te encuentres y a las indicaciones de tu equipo médico.
No se trata de exigirte de más.
Caminar, moverte y realizar actividades adecuadas a tu condición también cuentan.
Si tuviste cirugía, tienes alguna limitación física o presentas síntomas importantes, pregunta qué actividad es segura para ti.

Algunos medicamentos pueden hacer que la piel sea más sensible al sol, la radioterapia requiere cuidados particulares en la zona tratada y el calor puede resultar difícil de tolerar cuando existe cansancio, deshidratación u otros efectos secundarios.
No necesitas asumir que durante todo el tratamiento tienes prohibido salir, pregunta cuáles son las recomendaciones específicas para ti.

El tratamiento también puede cambiar la vida sexual.
Puede haber cansancio, disminución del deseo, resequedad vaginal, dolor, cambios hormonales, alteraciones en la imagen corporal o simplemente momentos en los que el sexo deja de ser una prioridad.
Y es de lo que menos se habla en consulta, no porque no importe, sino porque a todos les da pena empezar la conversación, empiézala tú, verás que existen soluciones para todo (lubricantes, terapia, ajustes).
- ¿Cuál es el objetivo de mi tratamiento?
- ¿Qué tratamiento voy a recibir y por qué?
- ¿En qué orden recibiré los tratamientos?
- ¿Cuánto tiempo aproximadamente durará esta etapa?
- ¿Qué efectos secundarios son frecuentes con mi tratamiento?
- ¿Qué puedo hacer para manejarlos?
- ¿Qué síntomas requieren que les llame inmediatamente?
- ¿Hay algún medicamento, suplemento o alimento que deba evitar?
- ¿Puedo trabajar y hacer ejercicio?
- ¿Necesito algún cuidado especial con el sol, la piel, las uñas o la boca?
- ¿Este tratamiento puede afectar mi sexualidad o fertilidad?
- ¿Con quién debo comunicarme si tengo un problema entre consultas?

Este contenido es informativo y no sustituye la consulta médica.
Cada caso es diferente, las decisiones sobre estudios, diagnóstico y tratamiento
deben tomarse con tu equipo de salud.