Depende del esquema de tratamiento: no todos lo provocan, cuando ocurre, suele empezar entre la segunda y cuarta semana después de la primera sesión de quimioterapia, casi siempre de forma gradual al inicio y luego más notoria. La radioterapia y la terapia hormonal, por sí solas, generalmente no causan caída de cabello en el cuero cabelludo.

Es una decisión personal, no una obligación, muchas personas prefieren rasurarse en cuanto empieza la caída, para tener el control del momento en vez de vivirlo mechón por mechón.
Otras prefieren dejar que caiga solo.
Ninguna opción es más valiente que la otra.
Si te rasuras, cuida el cuero cabelludo: usa protector solar en la cabeza si vas a estar al sol, y una máquina limpia para evitar irritación.
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No hay una que sea “mejor”, todo depende de tu estilo de vida y presupuesto
Sintética: mantiene el peinado sin necesidad de arreglarla todos los días, es más económica, pero no se puede usar plancha o tenaza de calor sin dañarla, y su duración es más corta.
Natural (cabello humano): se ve y se siente más real, se puede peinar con calor y teñir, pero requiere más mantenimiento y es considerablemente más cara.

No existe tal cosa como una “peluca oncológica” en términos médicos, solo es una etiqueta comercial que algunas tiendas usan para justificar precios de $20,000 pesos mexicanos en adelante. ¡Carísimas!
Una peluca es un accesorio de belleza que cualquier persona puede usar, tenga o no cáncer, no existe una certificación especial que la vuelva “apta” para una paciente oncológica. No te dejes engañar: ese dinero úsalo en mejor alimentación, medicamentos o el pago de un estudio.

Lávala cada 8 a 12 usos, no después de cada uso pues el lavado excesivo la desgasta más rápido. Usa shampoo especial para pelucas o uno suave, agua fría o tibia, nunca caliente. Sécala al aire, sobre un soporte o maniquí, nunca con secadora si es sintética.
Guárdala siempre en su soporte para que mantenga la forma.

Si prefieres una pañoleta a una peluca, la técnica básica es: cubre la cabeza con una base de algodón fina (evita que resbale), coloca la pañoleta centrada, anuda en la nuca o hacia un lado, y ajusta las puntas hacia atrás o déjalas caer como estilo. No necesitas experiencia previa: con practicar frente al espejo un par de veces se aprende rápido.

La caída de cejas y pestañas también puede ocurrir, y cambia mucho la expresión del rostro. Si quieres dibujarlas: usa un lápiz o sombra en polvo (más natural que el lápiz sólido), sigue la forma original de tu ceja como guía (fotos previas ayudan) y aplica con trazos cortos, no una línea continua.
Para pestañas, las falsas de banda son la opción más sencilla. Nada de esto es obligatorio, maquillarte o no es una elección de comodidad.
La caída del cabello puede ocurrir más de una vez durante el tratamiento con quimioterapia, dependiendo de los medicamentos utilizados, los ciclos y la duración del tratamiento.
También es posible que empiece a crecer entre algunos ciclos y vuelva a caerse posteriormente.
Cuando el cabello comienza a crecer nuevamente, puede ser diferente al que tenías antes, más fino o más grueso, cambiar ligeramente de color o crecer rizado u ondulado aunque antes fuera lacio, estos cambios son frecuentes y, en muchos casos, temporales.
Dale tiempo a tu cabello, su crecimiento y recuperación son diferentes en cada persona.


Tu cabello no define quién eres, pero tienes todo el derecho de extrañarlo, y todo el derecho de decidir cómo verte mientras vuelve a crecer.
En Oncoayuda A.C., nuestro programa Belleza con Causa entrega pelucas gratuitas hechas con cabello donado.